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* Vecinos de Villa Española golpearon furiosos a un hombre que pretendió robar en una finca de la zona, provocándole heridas de gravedad.
* Un comerciante de Maldonado dió muerte, de un escopetazo, a un ladrón que sorprendió robando en su local, a las tres de la madrugada.
* Un delincuente fue muerto a balazos mientras pretendía efectuar un copamiento. El dueño de casa realizó los disparos.
Estos son apenas tres ejemplos de episodios –cada vez más frecuentes– que ocurren en nuestro país;; estos son apenas tres dramáticos ejemplos de autodefensa y “justicia por mano propia”.
Constituyen respuestas a la inconcebible violencia que se ha desatado en el territorio, y que se ha extendido como una enfermedad virulenta, provocando el asombro y el horror.
La “justicia por mano propia” ha comenzado a registrarse en Uruguay, agregando mayor confusión a la existencia ciudadana, desde hace tiempo azotada por la violencia. Es que la autodefensa y la “justicia por mano propia” aparecen cuando la delincuencia no puede combatirse eficientemente por las instituciones estatales.
En rigor, el Estado es el garante de la seguridad pública y el máximo responsable a la hora de evitar las alteraciones del orden social.
Todos los días, sin excepción, se registran hurtos, rapiñas, arrebatos, agresiones, copamientos. La población está agotada, está sitiada por la delincuencia y se encuentra al borde de la desesperación.
Los esfuerzos del gobierno frenteamplista aparecen estériles, son incapaces de solucionar esta situación: cada vez se extiende más el brote delictivo, cada vez crece más la violencia.
El Frente Amplio prometió muchas cosas y todavía no ha podido cumplir cabalmente con alguna. Prometió soluciones para la seguridad de la población, ¿dónde están esas soluciones?
Hace pocos días, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, manifestó que la seguridad ciudadana constituye una prioridad del Estado. Son más palabras y nuevas negligencias.
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