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Aunque contó con el respaldo de la mayoría automática de la Cámara de Diputados, las explicaciones dadas por el Ministro de Interior sobre el incendio de la cárcel de Rocha no fueron convincentes. No podían serlo, porque es evidente que hubo omisiones al no evitar el accidente que costó la vida de 12 reclusos. Si ahora, después del incendio, las autoridades dispusieron reemplazar las “ranchadas” –las frazadas colgadas que hacen las veces de paredes– ;; reacondicionar las instalaciones eléctricas y sustituir los aparatos caseros de calefacción;; la pregunta que no contestó el señor Bonomi y que no puede contestarse es ésta: ¿por qué esas medidas no se tomaron antes, siendo que en agosto de 2009 hubo en el penal de Santiago Vázquez un incendio similar en el que murieron 5 reclusos? ¿Por qué no se tomaron precauciones siendo que había varios informes sobre la situación precaria de la cárcel de Rocha?
El punto fuerte del Ministro es que hace poco logró la aprobación de una ley que destina U$S 15 millones para la construcción y refacción de cárceles y la designación de 1.500 nuevos guardias, con lo que sin duda este Gobierno demuestra mayor sensibilidad y celeridad que la que tuvo el Frente Amplio durante la administración anterior. Pero esa fortaleza no lo exime de responsabilidad con relación a lo sucedido en la cárcel de Rocha, caso en el que es claro y definitivo que las autoridades reaccionaron con tardanza y con omisión, no en el momento preciso del incendio sino previamente.
La interpelación dio lugar al habitual intercambio de reproches políticos, tras los cuales quizás pueda concluirse con sesgos positivos: los cuatro partidos han coincidido, en el seno de la comisión multipartidaria sobre seguridad pública, que las cuestiones carcelarias merecen la más activa atención del Estado. Como en muchos otros planos de la actividad pública, el Frente Amplio viene revisando, sin decirlo, lo que hizo (o no hizo) durante el período anterior. Si el Ministro Bonomi hubiera podido ser totalmente sincero, habría dicho que lo ocurrido no es de su responsabilidad, sino del Gobierno anterior, que entre las emergencias decretadas por el Presidente Vázquez y la ley de humanización del ex Ministro Díaz, no construyó un solo metro cuadrado de instalaciones nuevas. Fueron cinco años perdidos y ahora estamos pagando las consecuencias. Eso es precisamente lo que Bonomi no puede confesar.
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