|
El discurso inaugural de José Mujica como presidente de la República señaló que la enseñanza era el tema prioritario que el país debía atender en su período de gobierno. Más tarde, lanzó desde la presidencia la idea de que las reservas internacionales del Banco Central fueran utilizadas para financiar más escuelas de tiempo completo. Esta idea desató un malón de opiniones contrarias dentro del mismo gobierno y el presidente debió, en el tema, meter violín en bolsa.
En estos días ha trascendido que las autoridades están estudiando una alternativa menos costosa que las escuelas de tiempo completo, por la vía de reducir sus horarios. En las zonas de contexto crítico Primaria, en lugar de abrir más escuelas de tiempo completo, abriría escuelas de “ratito agregado” que son obviamente más baratas.
La siguiente información en la página de El Espectador del día 26 del corriente: “El Consejo de Educación Inicial y Primaria buscará alternativas a la extensión del sistema de Escuelas de Tiempo Completo, dado que lo considera un “modelo costoso””.
“Este modelo es muy costoso porque se debe abonar un maestro de 40 horas semanales en vez de 20 como en la educación común. También requiere de mayor espacio físico y grupos que no superen los 30 alumnos”, dijo la representante de los maestros en el Consejo de Educación Inicial y Primaria, Irupé Buzzetti a Ultimas Noticias.
La alternativa que están estudiando las autoridades de Primaria es un sistema intermedio de seis horas que ya se experimenta en la Escuela Brasil de Pocitos. Un muy adecuado lugar (Avenida Brasil y 26 de Marzo) para probar un sistema destinado a niños de los hogares más desfavorecidos del país.
Conviene repasar cual fue, y es, la filosofía de la creación de estas escuelas, que fueron implementadas en la segunda presidencia del Dr. Julio María Sanguinetti.
El objetivo de estas escuelas era y es, en primer lugar, atender a los niños de hogares carenciados, ofreciéndoles un lugar donde, en régimen de doble horario, recibieran educación y alimentación (desayuno-almuerzo y merienda). El propósito es profundamente democrático: sin un apoyo especial estos niños, que no cuentan en sus casas con un respaldo cultural capaz de sustentar su formación, estarán condenados a vivir en la pobreza y la marginalidad, como si estas condiciones fueran hereditarias. El apoyo especial de las escuelas de tiempo completo intenta que tengan las mismas oportunidades en el punto de partida, con adecuada alimentación y un apoyo cultural multiplicado.
Por el sólo hecho concurrir, el niño de zonas marginales, en doble horario a la escuela, se logra “sacarlos de la calle”, socializarlos y darles la oportunidad de compartir actividades con otros niños en situación similar. El niño, no se sentirá rechazado ni rechazará. El sentirse rechazado por la sociedad, o disminuido ante otros niños, que viven cercanos a su zona marginal, pero que concurren a establecimientos privados o aun públicos, lo llevará, casi inevitablemente, a advertir distancias que le resultan insalvables y despiertan sentimientos de rechazo.
El compartir, aprender, sentirse que es parte del sistema, lo alejará de la droga y del delito y lo preparará para competir en el mercado laboral.
Mercado laboral que, como en todo el mundo, en nuestro país también, es cada vez más exigente. Así la mecanización de tareas y trabajos hasta poco tiempo atrás realizados en forma manual, hoy se realizan apoyándose en sistemas computarizados –desde un tractor a una grúa portuaria por ejemplo. Exigen, por tanto, una preparación cada vez más compleja. Por ello pues, debe prepararse nuestra sociedad, sin exclusiones, bajo la responsabilidad de un gobierno que si los declara prioritarios debe actuar privilegiando las necesidades económicas del programa.
Sin duda, es costosa la implementación de una escuela de tiempo completo, pero muy probablemente sea el dinero mejor gastado en el ámbito del Estado.
Así se entendió en los ámbitos efectivamente preocupados por el país desde el segundo gobierno del Dr. Sanguinetti, que debió enfrentar un malón corporativo de los docentes y político del Frente Amplio rechazando estos cambios. Durante la administración Vázquez las escuelas de tiempo completo no se cerraron, pero siguieron siendo las mismas 138 entregadas por la administración anterior.
En el discurso de asunción del mando, el Presidente Mujica se refirió a la necesidad de mejorar la educación como tema prioritario de su gobierno. Algo que ha permanentemente reiterado en declaraciones y discursos, intención que no dudamos tiene y que, por supuesto compartimos, pero que deseamos no quede, como aparenta, en anuncios de intenciones, mientras el tiempo pasa. Mujica fue la primera figura relevante del Frente que admitió la utilidad de las escuelas de tiempo completo.
Hacemos nuestras las palabras pronunciadas por el Dr. Sanguinetti, poco tiempo atrás, refiriéndose al tema: “la batalla cultural está en los niños”. Y los niños más desfavorecidos bien que merecen algo mejor que escuelitas “de ratito agregado”.
|