FRENTE: YA SE DESATÓ LUCHA POR LIDERAZGO Imprimir la noticia

Humo de Tabaco Encubre Preocupaciones Electorales

 

Así habló Zaratustra. Y tal cual el filósofo nietzscheano, Tabaré Vázquez reivindicó a los hombres superiores –o sea a los de su estirpe– que son los verdaderos superhombres, los principistas, los cruzados y, hasta cierto punto, aquellos que se obnubilan por el fanatismo de la causa. Irrumpió el ex Presidente en la escena política y a raíz de su aparición, los cambios propuestos por el actual gobierno en materia de reglamentación antitabaquismo quedan congelados. Sin embargo, el decreto estaba pronto para la firma del Presidente Mujica.

No eran demasiado importantes los cambios: reducción de un 80% a un 65% en los pictogramas de advertencia en las cajillas de cigarrillos, y posibilidad de que una marca tenga más de una presentación comercial. Pero Zaratustra-Vázquez los había condenado e inmediatamente dos Ministros, el de RR.EE. y el de Salud Pública le bajan el perfil del asunto al piso, al declarar que el tema no estaba saldado y que los cambios propuestos en la normativa antitabaco quedarían ahora a estudio de Mujica.

Vázquez obtuvo lo que futbolísticamente se llama “cobrar al grito”. Después, ante el oprobio de una tan violenta marcha atrás, vinieron las explicaciones. En realidad se trataba del loable propósito de “mejorar la estrategia jurídica” en vista de la demanda de la tabacalera Philip Morris. Lo cual está muy bien si las justificaciones se hubieran anunciado antes de la reacción de Zaratustra-Vázquez.

Lo que pasó y quedó claro, es que el gobierno nada sabía del bombazo que estaba preparando el ex primer mandatario. Dicen que Vázquez se lo previno a Brovetto, quién nada le dijo a Mujica, que a su vez se mostró “disconforme” por no haber recibido la advertencia de la proyectada locuacidad de su antecesor. “Estoy sorprendido. El miércoles estuvimos juntos en la Cámara de Comercio y no me hizo ningún comentario”, habría expresado el Presidente (Últimas Noticias, 27/7/2010),

Por otra parte, esa locuacidad de Vázquez fue particularmente violenta: denunció “una presión chantajista que busca doblar la voluntad del gobierno uruguayo”;; “perforan una postura muy fuerte en materia humana, de salud” y de los pictogramas: “No tendríamos que bajarlos al 65%, deberíamos subirlos al 100%”, etc. (La noticia y su contexto, Canal 5).

Como es su costumbre o su manía, el Presidente de la República comentó el tema en su audición de radio M24 (28/7/2010) y hablando de los perjuicios económicos que podría causarle al país la demanda de Philip Morris.: “Nos metimos en una guerra y estamos peleando con monstruos que tienen más recursos que el estado uruguayo (…) Porque son juicios donde hay que contratar abogados de estudios que cobran 1.500 dólares por hora;; juicios que llevan años y que, si se pierden, son millones y millones de dólares que tenés que pagar al contado, porque si no te declaran el default y te cobran a prepo” (…) “No somos abogados y estamos pidiendo colaboración. Se nos dice que Uruguay cometió un error de procedimiento al utilizar un decreto para regular las imágenes y advertencias en las cajillas de cigarrillos, en lugar de recurrir a una ley (…) Hay algún abogado que nos dice que este entuerto se arregla modificando la legislación o recurriendo a una nueva legislación que haga imposible los reclamos de carácter internacionales. Otra gente nos dice, alegremente, que no le demos pelota a los juicios y vamo` arriba;; y que por la salud de la gente hay que bancar lo que fuere. Macanudo. ¿Pero no habrá otros caminos?”.

Son evidentes dos cosas: 1) que la administración Vázquez adoptó por decreto materias que eran de ley (y alguna oposición –sin éxito– se lo había hecho notar en su oportunidad). 2) Lo de Vázquez fue un exabrupto hacia su colega y que únicamente se puede entender desde la perspectiva del lanzamiento de la próxima carrera a la Presidencia.

El FA –salvo alguno del MPP que apoyó sin restricciones a Mujica– en general trató de quedar bien con tirios y troyanos, en este caso con Mujica y Vázquez, a la vez.

Sin embargo otro asunto se sumó a este del tabaquismo: las graves denuncias del Ministro de Defensa Nacional, Luís Rosadilla.

Respecto a la asociación para delinquir que Rosadilla denunció existir en la Armada Nacional, en un primer instante, el Ministro fue contundente: “Las responsabilidades son de todos, también de los ex Ministros y las ex Ministras. Las responsabilidades no se eluden”. Era clarísimo que al utilizar la redundancia frenteamplista y “políticamente correcta” de “ex Ministros y ex Ministras”, se estaba refiriendo a la administración anterior, o sea la del Dr. Vázquez.

Luego, como suele ocurrir sin rubor en los jerarcas del FA, el discurso se cambia ante la reacción de uno de los ex: José Bayardi;; se pide disculpas y –como suele pasar también– se buscan culpables anteriores, colorados o blancos.

En tanto, el Comité Ejecutivo del Partido Colorado mandó a sus legisladores para que convocaran a una Comisión Investigadora, a los efectos de cumplir con una solicitud del ex Ministro de Defensa, Yamandú Fau, indirectamente aludido por Rosadilla. Pero el Ministro cuando concurrió a la Comisión del Parlamento, aseguró que –hasta donde tiene información– la actividad de esta presunta organización delictiva surgió en el año 2006, lo cual contradice su insinuación anterior de la muy manida “herencia maldita”.

Si bien en el problema de la Armada el Ministro dio marcha atrás de su acusación a sus antecesores frenteamplistas, en el de las medidas anti-tabaquismo se pudo apreciar toda la magnitud de las fichas en juego: la lucha entre los dos líderes principales del “progresismo”. A todas luces pareció exagerada la reacción del Dr. Tabaré Vázquez. Y el hecho de que no tuvo la delicadeza de levantar un teléfono y advertir a “su gran amigo el Pepe” del misil que le iba a tirar.

Máxime cuando en el fondo, el ex Presidente debe ser consciente que adoptó una normativa más represiva que los acuerdos internacionales en la materia, sin recurrir a una ley y sin aquilatar a quién tenía enfrente: los miles de millones de dólares de las multinacionales del tabaco.

A cinco meses de instalarse el nuevo gobierno es evidente la conclusión de que hay política electoral de estos dos asuntos. Más allá de sus derivaciones judiciales internacionales en el caso del primero –el tabaco– y nacionales en el segundo –graves irregularidades, quizás fraudulentas– estamos asistiendo a una lucha por el poder de un eventual futuro gobierno del FA. Y nos parece, por el bien del país, que es algo prematuro cuando quedan aún tantas cosas por resolver.

 
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