AHORA RECONOCEN LA LEY SOBRE MARCO ENERGÉTICO Imprimir la noticia

Un notable cambio de mentalidad: colorados teníamos razón

 

Es notable y auspicioso el cambio de mentalidad que se ha producido en algunos sindicatos, como la FOEB —Federación de Obreros y Empleados de la Bebida— que propuso abrir más aún la generación de electricidad a la iniciativa privada, lo que ya está previsto en la ley de marco energético pero se aplica “tibiamente”.

El sindicato organizó una serie de charlas sobre la encrucijada energética y en esa ocasión se planteó la necesidad de recurrir a los privados, lo que fue explicado a los medios por el caracterizado dirigente Richard Read.

Es bueno recordar los antecedentes: la ley de marco energético, que desmonopolizó la generación de energía pero mantuvo la distribución y la potestad de fijar el precio en el Estado, fue sancionada durante el segundo gobierno del Dr. Sanguinetti, en 1997 y contó, entonces, con la dura oposición del Frente Amplio y el unánime repudio del Pit-Cnt. Se juntaron firmas para proponer un referéndum derogatorio, pero como no se llegó al mínimo requerido por la legislación electoral, la norma quedó firme en 1998.

UTE, que es una administración con mucha fuerza autonómica, fue lenta y a veces reacia para aplicar la desregulación, pero con todo ya hay varios ejemplos de cooperación: Botnia genera 30 megavatios con deshechos de la forestación, así como se están instalando otras dos usinas de esa índole en Rivera y en Tacuarembó y otra que usará cáscara de arroz se instaló en Treinta y Tres. A su vez, los molinos eólicos de Rocha operarán con el mismo criterio.

Quiere decir que la coparticipación de los privados es un camino que se abre y pasa a ser una perspectiva importante para el país, lo que empieza a ser reconocido por los principales opositores a la iniciativa, entre quienes seguramente estuvo la FOEB y el señor Richard Read, así como estuvo también el senador Mujica, quien confesó la semana anterior que en esta materia habría que ser aún más “liberal” que lo admitido por la ley.

Como ocurre en tantas otras áreas —la forestación, por ejemplo, y su ley de 1986— es oportuno registrar que los grandes cambios en la estructura productiva del país fueron impuestos en su momento por el Partido Colorado, que contaba sistemáticamente con la oposición frenteamplista. Diez y veinte años después, es reconfortante para nuestra colectividad advertir que aquellas iniciativas pioneras no son derogadas por el actual gobierno sino que además son especialmente valoradas.
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