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Uno de los mayores aciertos del nuevo Canciller Gonzalo Fernández fue descabezar el llamado “Departamento 20”, a cargo del Dr. Álvaro Portillo. Y decimos acierto porque —seguramente con la anuencia y el aplauso del ex Canciller Reinaldo Gargano— Portillo había convertido a esa Dirección del Ministerio de Relaciones Exteriores, en una suerte de coordinadora de los comités de base frenteamplistas que pretendía crear en cada representación diplomática uruguaya.
El periódico La Diaria (02/02/2008) da cuenta de una presunta “preocupación e incertidumbre” por el cambio de jerarca y menciona que “el ex embajador blanco en Irán, José Luis Remedi fue designado” al frente de esa repartición ministerial. Quizás sea difícil de entender para un órgano oficialista, la diferencia entre un Embajador que antes nada es de carrera, ingresó al servicio cumpliendo con todos los requisitos y que, además, es blanco, colorado o frenteamplista (en este caso es blanco); y un funcionario que antes que nada es militante de un partido político.
Portillo era un frenteamplista nombrado en un cargo de confianza de Embajador e hizo honor a tal condición siendo un exclusivo funcionario del partido de gobierno, saltándose a la torera la Constitución de la República que establece muy claramente en su artículo 58: “Los funcionarios están al servicio de la Nación y no de una fracción política. En los lugares y las horas de trabajo, queda prohibida toda actividad ajena a la función, reputándose ilícita la dirigida a fines de proselitismo de cualquier especie”.
Prueba de ello —y hay mil—, en una reunión que se celebró los 11 y 12 de junio de 2005, “Socialistas: A 100 días de gobierno, fin de semana de información y análisis”, en la Intendencia Municipal de Montevideo, en la Sala Ernesto de los Campos, Portillo declaró:
“Finalmente una reflexión política desde la mirada partidaria. Tenemos que tomar conciencia de que el Departamento 20 es un nuevo frente social. Un nuevo frente social quizás tan importante como pudieron ser en un momento dado el mundo obrero, el ámbito de los trabajadores, el mundo del cooperativismo o la lucha barrial. Es un nuevo frente social que ofrece enormes posibilidades en todo sentido: políticas, culturales, económicas. (...) Esto está presente y hay una expectativa en este sentido: es muy importante una actividad política partidaria de los frenteamplistas, de los socialistas, construyendo este Departamento 20 con estas características, y sobre todo tratando de desarrollar un ensamble de las grandes ideas que este gobierno y esta fuerza política están llevando adelante para construir un país diferente. El aporte de este frente social es mucho más que los votos o que la solidaridad concreta traducida en donaciones”. (Ver más detalles en La Gran Ilusión, de Adolfo Castells)
A confesión de parte… Ahora sólo esperamos que el novel Canciller ordene terminar en las embajadas, con la distribución de los ejemplares de la falaz “Historia del Uruguay en el Siglo XX” compilada y flechada por Álvaro Portillo.
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